Los retos de las empresas en el entorno actual de los negocios, fué el tema de diálogo entre Don Lorenzo Servitje, uno de los fundadores de Grupo BIMBO, y participantes de los programas AD-2 y AD del IPADE. Por su parte, María del Carmen Servitje, compartió su experiencia y conocimientos sobre las peculiaridades de las empresas familiares y cómo lograr su permanencia en un entorno de armonía y compromiso con el sueño inicial del fundador. Don Lorenzo señaló la facilidad de hacer negocios hoy. La globalización nos afecta y, en cuanto a la competitividad "hacemos actos de contrición por no haberla conseguido". Lograrla es responsabilidad no sólo de los empresarios, sino también del gobierno a través de las reformas adecuadas, cuya ausencia se ha convertido en una "pesadilla permanente". Por ejemplo: "Los precios de los energéticos que nos dejan fuera de competencia". Los descubrimientos tecnológicos se desarrollan rápidamente, pero "no tenemos suficiente investigación y desarrollo tecnológico". "La innovación debe ser una ley rigurosa que nos obliga a la incomodidad", señaló. Es crucial que los directivos salgan de su zona de confort, pues el mercado exige y pide cosas nuevas. Todo ello se debe lograr a bajos costos. Alcanzar resultados "Meta: es un sueño con fecha". "Sólo se consigue aquello para lo que se fijan metas, se siguen procesos de control periódico; se mide e inspecciona". Lo ante-rior exige liderazgo. "Las empresas, como toda obra humana, necesitan liderazgo: el cual implica energía humana, garra, rigor; pugnar por conseguir resultados, sentido del humor que relaja un poco para seguir pidiendo más. Hay que plantear a la gente objetivos; dar un cuarto de círculo para que la gente cierre el resto del círculo. El mercado y las bases El liderazgo también implica estar atentos siempre al mercado, no en las oficinas corporativas, sino en la calle; en la base del negocio. Recomendó recurrir al control activo, mediante el cual el jefe va a la base y ve cómo ocurren las cosas; habla, pregunta y se informa. Lo fundamental es el factor humano, el personal. "Una empresa es tan buena como sea su gente, su personal, la dirección. Todo vendrá si hay gente capaz y buena. Pero la persona será tan buena como sean sus jefes. Entonces se deben dedicar a la formación de los jefes, para que la estructura sea verdaderamente sólida y tenga lo que hemos llamado alma. La empresa, como cualquier otro ser colectivo, puede tener alma, que es el espíritu que le propongamos los líderes". Es crucial la formación y desarrollo del personal; el más modesto trabajador debe sentir su trabajo como proyecto de vida. "Otro aspecto es la participación, para que se vayan dando más oportunidades de decisión a los que trabajan en su propia área y área próxima, se requiere capacitación, consulta, y finalmente, la libertad de decidir. Dejarles que puedan decidir, pues de los errores se saca la experiencia. Y la regla de oro: tratar con justicia, respeto, y afecto".