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Don Lorenzo Servitje en el IPADE

Septiembre 7, 2005.
México, D.F.

Los retos de las empresas en el entorno actual de los negocios, fué el tema de diálogo entre Don Lorenzo Servitje, uno de los fundadores de Grupo BIMBO, y participantes de los programas AD-2 y AD del IPADE. Por su parte, María del Carmen Servitje, compartió su experiencia y conocimientos sobre las peculiaridades de las empresas familiares y cómo lograr su permanencia en un entorno de armonía y compromiso con el sueño inicial del fundador. Don Lorenzo señaló la facilidad de hacer negocios hoy. La globalización nos afecta y, en cuanto a la competitividad "hacemos actos de contrición por no haberla conseguido". Lograrla es responsabilidad no sólo de los empresarios, sino también del gobierno a través de las reformas adecuadas, cuya ausencia se ha convertido en una "pesadilla permanente". Por ejemplo: "Los precios de los energéticos que nos dejan fuera de competencia". Los descubrimientos tecnológicos se desarrollan rápidamente, pero "no tenemos suficiente investigación y desarrollo tecnológico". "La innovación debe ser una ley rigurosa que nos obliga a la incomodidad", señaló. Es crucial que los directivos salgan de su zona de confort, pues el mercado exige y pide cosas nuevas. Todo ello se debe lograr a bajos costos. Alcanzar resultados "Meta: es un sueño con fecha". "Sólo se consigue aquello para lo que se fijan metas, se siguen procesos de control periódico; se mide e inspecciona". Lo ante-rior exige liderazgo. "Las empresas, como toda obra humana, necesitan liderazgo: el cual implica energía humana, garra, rigor; pugnar por conseguir resultados, sentido del humor que relaja un poco para seguir pidiendo más. Hay que plantear a la gente objetivos; dar un cuarto de círculo para que la gente cierre el resto del círculo. El mercado y las bases El liderazgo también implica estar atentos siempre al mercado, no en las oficinas corporativas, sino en la calle; en la base del negocio. Recomendó recurrir al control activo, mediante el cual el jefe va a la base y ve cómo ocurren las cosas; habla, pregunta y se informa. Lo fundamental es el factor humano, el personal. "Una empresa es tan buena como sea su gente, su personal, la dirección. Todo vendrá si hay gente capaz y buena. Pero la persona será tan buena como sean sus jefes. Entonces se deben dedicar a la formación de los jefes, para que la estructura sea verdaderamente sólida y tenga lo que hemos llamado alma. La empresa, como cualquier otro ser colectivo, puede tener alma, que es el espíritu que le propongamos los líderes". Es crucial la formación y desarrollo del personal; el más modesto trabajador debe sentir su trabajo como proyecto de vida. "Otro aspecto es la participación, para que se vayan dando más oportunidades de decisión a los que trabajan en su propia área y área próxima, se requiere capacitación, consulta, y finalmente, la libertad de decidir. Dejarles que puedan decidir, pues de los errores se saca la experiencia. Y la regla de oro: tratar con justicia, respeto, y afecto".



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