En un país como el nuestro, no es exagerado afirmar que no crecer durante un periodo largo tiene consecuancias graves para las generaciones presentes y futuras. En lo económico, la falta de ingresos, de empleos y oportunidades significa menor consumo familiar y también menor inversión en educación, salud, infraestructura física y cuidado del ambiente, lo que repercute pronto en una economía más débil y un entorno desatendido. En lo social, los tejidos se desgastan y se genera una sensación de desánimo, acentuada por las crecientes desigualdades que se manifiestan agudamente en el estan- camiento. En lo político, los acuerdos se dificultan por la falta de recuros públicos para atender demandas ciudadanas, particularmente en una cultura democrática incipiente que inhibe la negociación y promueve la crítica entre los distintos grupos de interés.
Los economistas reunidos en Huatusco pensaron que entre las causas de escaso crecimiento observado destacan las siguientes:
- Baja productividad de la inversión.
- Ineficiencia de sistema de intermediación financiera.
- Escaso aprovechamiento de la apertura comercial.
- Debilidad del mercado interno.
- Insuficiente creación de empleos formales.
- Educación inadecuada.
- Desigualdad de oportunidades.
- Insuficiente innovación tecnológica.
- Un gobierno económicamente débil, propenso al financiamiento inflacionario y con una agenda ambigua y deficiente.
- Incapacidad política para llegar a acuerdos democráticos y establecer políticas públicas eficaces.
Debilidad del Estado de Derecho
Sin menospreciar factores externos, la relación anterior es, en esencia, producto de que han fallado sistemáticamente, o simplemente no han existido las políticas públicas para retomar el rumbo del crecimiento y el desarrollo económico. Urgen entonces respuestas que guíen políticas públicas deseables y posibles, para volver a crecer.
El crecimiento econÓmico en MÉxico
Entre 1940 y 1980
En los 30 años que transcurrieron entre 1940 y 1970, la economía mexicana mostró un comportamiento excepcioanl en materia de crecimiento. Destaca el periodo entre 1954 y 1970, en el que ese crecimiento ocurrió en un contexto de gran estabilidad macroeconómica. En ese periodo, el producto interno bruto creció a tasas cercanas al 7 por ciento anual.
En la década de los setenta, la estrategia que había seguido la economía mexicana mostró signos de agotamiento. Un primer diagnóstico indicó que era necesario mantener altos niveles de inversión y buscar políticas más explícitas de redistribución de la riqueza.
Entre 1980 y 2003
A principio de la década de los ochenta, los términos de intercambio mostraron un importante revés y el gobierno mexicano no tuvo más remedio que iniciar un fuerte proceso de ajuste fiscal. En 1982, México detonó la crisis de la deuda externa latinoamericana.
La entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte a principios de 1994, simboliza una nueva etapa de política económica, marcada por la institucionalización de la apertura comercial. Sin embargo, a finales de ese mismo año, México sufrió de nuevo una fuerte crisis financiera. El gobierno fue incapaz de enfrentar vencimientos de deuda de corto plazo denominada en dólares. La crisis provocó una aguda caída del ingreso nacional y una nueva espiral inflacionaria.
A pesar de lo severo de la crisis, las exportaciones mexicanas respondieron más rapidamente al ajuste cambiario que en el pasado, gracias al TLC. Ello dio un mayor margen de maniobra al país en la generación de divisas y la deuda externa se pudo reestructurar rapidamente.
El 2000, la ciudadanía decidió que era momento de un cambio de partido en el poder y llevó al PAN a la Presidencia de la República. Sin embargo, por razones ajenas al cambio político, entre las que destaca la desaceleración de la economía mundial, el crecimiento se detuvo. La tasa de crecimiento promedio del PIB real, entre 2001 y 2003 ha sido inferior al 1 por ciento. La creación de empleos ha sido insuficiente y las expectativas de mayor bienestar de la población no han sido satisfechas.
El DiagnÓstico
Factores productivos tradicionales
Los participantes comentaron la necesidad de incrementar y hacer más efectivos los recursos destinados a la inversión. Un resultado que preocupa es el deterioro en la producción de la inversión para generar crecimiento. Entre 1960 y 1979, la inversión fue cercana a 20% del PIB y el crecimiento promedio fue del 6.5%. Entre 1980 y 2002, la inversión ha permanecido en niveles similares y el crecimiento ha sido inferior al 3% en promedio.
Este resultado puede ser producto de diversas causas, entre ellas: (a) como resultado de la apertura comercial, el capital instalado se hizo obsoleto a una tasa más acelerada que antes; (b) por distorsiones de precios las inversiones no se han dirigido a los sectores de mayor rentabilidad social y, (c) la absorción nacional del progreso tecnológico mundial ha sido insuficiente, en especial en sectores como los de telecomunicaciones y difusión de la información. En síntesis, el proceso de acumulación de capital no ha contribuido satisfactoriamente al crecimiento por la baja productividad de la inversión.
El sistema financiero y su eficiencia
Un sistema financiero eficiente promueve el ahorro y su adecuada asignación. Sin embargo, el sistema financiero mexicano adolece de tres problemas principales:
- Tamaño reducido.
- Participación excesiva del financia-miento al gobierno.
- Ineficiente canalización de los recurso a proyectos productivos.
Por lo tanto, la ineficiencia del sistema de intermediación financiera ha inhibido al proceso de crecimiento.
Apertura comercial y mercado interno
Los participantes mostraron su preocupación por los limitados efectos de la apertura comercial en el desarrollo del mercado interno. Se recomendó que las políticas públicas deben buscar el desarrollo de un mayor mercado interno, sustentando en el fortalecimiento del poder adquisitivo de los trabajadores mexicanos.
El escaso aprovechamiento de la apertura comercial ha traído resultados desiguales sobre el crecimiento de diferentes sectores y regiones. Al mismo tiempo, el mercado interno ha mostrado signos de debilidad por lo que el consumo doméstico no ha sido un motor estable de crecimiento.
PoblaciÓn y empleo
Uno de los factores que mayor incidencia tendrá sobre la evolución de la economía mexicana es la transición demográfica por la cual está atravesando nuestro país. El evento demográfico más sobresaliente en México durante los próximos veinte años de este siglo será el aumento de su población en edad de trabajar. Esta transición demográfica ofrece una oportunidad para acelerar el crecimiento que no ha sido aprovechada por la insuficiente creación de empleos formales.
EducaciÓn
En México se han realizado grandes esfuerzos por la educación, éstos han sido insuficientes para la población. Existe un consenso de que el principal reto que enfrenta el sistema educativo nacional es la mejora cualitativa de los servicios que proporciona. El grupo coincidió en que esta mejora es esencial pero que los obstáculos políticos para lograrla son formidables.
Pobreza y distribuciÓn del ingreso
Unos autores consideran que la mala distribución del ingreso y la riqueza reducen las posibilidades de crecimiento al afectar a la producción y a la inversión tanto en el corto como en el largo plazos. Además, la desigualdad puede provocar inestabilidad política, lo que a su vez lleva a niveles subóptimos de inversión. En conclusión, la desigualdad de oportunidades y la pobreza pueden constituir obstáculos al crecimiento en la medida en que se deterioran el entorno político e institucional.
TecnologÍa
En el caso de México, la evolución de la productividad no ha sido satisfactoria entre principios de los ochenta y el momento actual. El producto por habitante ha permanecido aproximadamente, en el mismo nivel, mientras que la Población Económicamente Activa ha aumentado, como proporción de la población total, lo que indica que la productividad promedio del trabajador se ha deteriorado. La innovación tecnológica ha sido insuficiente para incrementar la productividad y los niveles de vida.
Aspectos Institucionales
Los aspectos institucionales ocuparon un lugar fundamental en las conversaciones de Huatusco. ¿Cuál debe ser el nuevo papel del gobierno en la economía? ¿Cuál es la relación entre democracia y crecimiento? ¿Cómo afecta la inadecuada definición de los derechos de propiedad al crecimiento?
PolÍticas de Estado
En la actualidad, el gobierno ha perdido mucha de su capacidad de acción, por lo que se requiere fortalecerlo. En primer lugar, se reconoció la necesidad de aumentar los niveles de recaudación tributaria. De hecho se llegó a la conclusión de que un gobierno económicamente débil, propenso al financiamiento inflacionario y con agenda ambigua y deficiente ha reducido el potencial de crecimiento.
Democracia
México está en el dilema de ser una economía más que queda rezagada, con un régimen político paralizado, o replantearse con seriedad los procesos que mejoren su futuro económico y su estabilidad política. No consolidar nuestras instituciones democráticas pudiera limitar el crecimiento. Al mismo tiempo, la falta de crecimiento merma la viabilidad de esas instituciones democráticas.
Estado de Derecho
El papel del gobierno es dotar a la sociedad de un conjunto de leyes y reglamentos que induzcan la existencia de mercados competitivos, tanto de bienes y servicios, como de los factores de la producción, y que garanticen la igualdad de oportunidades de acceso a estos mercados.
En síntesis, la debilidad del Estado de Derecho es un factor que ha limitado el potencial de crecimiento.
Conclusiones
El grupo de Huatusco llegó a cinco elementos de consenso que constituyen un marco para el diseño de nuevas políticas públicas en materia económica.
El crecimiento es condición necesaria para el bienestar social.
La agenda de los gobiernos modernos debe incorporar elementos probados de la agenda clásica y eficaces políticas públicas de vanguardia.
Los procesos de crecimiento deben evitar los excesos y buscar equilibrios.
Un nuevo impulso al crecimiento debe partir de la revisión permanente de los errores, insuficiencias y áreas vulnerables de la política pública.
Lograr los acuerdos políticos y sociales para impulsar el crecimiento pasa por el cumplimiento de prerrequisitos de información, métodos eficaces de discusión y comunicación y arreglos institucionales.