En el mundo del vino, escuchar la palabra "Burdeos" es evocación de calidad, tradición, historia, del encanto del Viejo Mundo de donde surgieron vinos que han sido leyenda; vinos codiciados por reyes, nobles y conocedores. Vinos cuyas mejores cosechas han alcanzado precios exorbitantes y que son buscados en las subastas por coleccionistas.
Eso es Burdeos: tierra de vinos excepcionales. Poseedora de condiciones climáticas idóneas para lograr vinos con fuerza y estructura, a la vez que finos y elegantes.
Entender Burdeos no es tarea sencilla. Se subdivide en varias regiones, con peculiaridades propias, estilos de vinos distintos, uvas diferentes.
Geográficamente, Burdeos se subdivide en las siguientes zonas:
Médoc, Alto Médoc, Margaux, St. Julien, St. Estephe, Pauillac, Graves, Pessac-Leognan, St. Emilion, Pomerol, Sauterness y Barsac.
Cada una de estas zonas es un tesoro vinícola por explorar. Se encuentran aquí grandes vinos tintos, grandes vinos dulces, vinos extraordinarios sin clasificación, etc.
LOS FAMOSOS "CRUS FRANCESES"
La clasificación de los vinos franceses fue la primera que se hizo a nivel mundial, con un criterio muy particular.
El primero en intentar una clasificación fue Thomas Jefferson (en ese entonces embajador de Estados Unidos en Francia), en su visita a Burdeos en el año 1787 . Jefferson habla de que, entre los mejores vinos de Burdeos, figuraban ya los nombres de Latour, Lafite, Margaux y Haut-Brion. Pero fue realmente hasta 1855, con motivo de la exposición de París, que se solicitó a la Cámara de Comercio de Burdeos que elaborara la lista de los mejores vinos de la región.
Como criterios de valoración se tuvieron en cuenta no sólo el "terroir" (la parcela), y el reconocimiento de cada uno de los "chateaux" , sino que también consideraron los precios medios que los vinos habían obtenido en el mercado durante un largo período. Este esquema contemplaba cinco categorías diferentes: desde el premier hasta el cinquieme (quinto) grand cru classé. Los vinos premier cru eran entonces los que conjuntaban un excelente "terroir" con un buen trabajo del Chateau y cuyos precios hubieran sido los más altos en el mercado durante mucho tiempo.
Es así como nacen los legendarios "Cru Classé" de Burdeos. Una clasificación que sigue vigente hasta ahora y que ha sido sinónimo de calidad vinícola, a la vez que catapultó a estos vinos hacia un mercado muy exclusivo. El único vino que, después de la clasificación de 1855, tuvo el honor de ser incluido en la categoría "Premier Cru", fue el Chateau Mouton-Rothschild en 1973.
Es importante mencionar que no se clasificaron todas las zonas de Burdeos sino únicamente las que, en aquel entonces, estaban administrativamente bajo la jurisdicción de la Cámara de Comercio de Burdeos; es decir, incluía los viñedos de la zona de Medoc y Graves. La región de Pomerol (cuna del famosísimo "Petrus"), Saint Emilión y toda la margen norte del río Garona se quedaron sin clasificar.
Los "Premier Crus" de Burdeos son los siguientes:
- Chateau Margaux, de la zona de Margaux.
- Chateau Latour, de la zona de Pauillac.
- Chateau Haut-Brion, de la zona de Pessac-Leognan.
- Chateau Lafite Rothschild, de la zona de Pauillac.
- Chateau Mouton- Rothschild, de la zona de Pauillac (antes de 1973 segundo cru).
Todos estos vinos tienen en común el hecho de estar elaborados de una mezcla de caldos de cabernet sauvignon, merlot, y cabernet franc, ( la llamada "mezcla bordelesa"), de tener controles de calidad rigurosos, lo cual incluye bajos rendimientos por hectárea, barricas nuevas, etc.
Estos cincos vinos, si bien son todos extraordinarios, de ninguna manera son iguales. Aunque proceden todos de Burdeos, cada Chateau se ubica en una zona distinta, lo que da como resultado vinos de personalidad diversa, ya que la composición química del suelo es un elemento esencial para determinar las características de un vino.
En la historia de tres de estos Premier Crus existe un personaje singular a quien se le debe mucho del éxito de estos vinos y quien fuera el dueño simultáneo de los cuatro. Esta persona es el Marqués Nicolás Alejandro Ségur. Al final del siglo XVII, Chateau Latour pasó a ser propiedad de la familia Ségur. En 1718, el Marqués dio un gran impulso a este vino y con él comienza la edad de oro de este viñedo. Chateau Latour permaneció en manos de esta familia por casi 300 años. Justo antes de su muerte, Ségur compró Lafite. Dos años después, su hijo Nicolás Alejandro (llamado el Príncipe de las Viñas) adquirió Mouton (que sería más tarde Mouton-Rothschild) y Calon (Ségur). Únicamente Chateau Margaux permaneció fuera de las manos de esta familia. Aunque ya han cambiado de manos, de alguna manera Latour, Lafite y Mouton deben mucho de lo que son en la actualidad a la visión de este hombre.
Dentro de esta clasificación de 1855 tenemos después a los Segundos Crus:
Son vinos de gran calidad, de precios relativamente altos entre los cuales figuran nombres también muy conocidos como:
- Chateau Brane Cantenac Margaux.
- Chateau Leoville Las Cases.
- Chateau Cos d'Estournel.
- Chateau Montrose.
- Chateau Lascombes.
- Chateau Pichon Longueville Comtesse de Lalande, entre otros.
Entre los Terceros Crus tenemos:
- Chateau Kirwan.
- Chateau d'Issan.
- Chateau Malescot St. Exupery.
- Chateau Palmer.
- Chateau Calon Segur.
- Chateau Lagrange.
Entre los Cuartos Crus:
Figuran el Chateau Duhart-Milon-Rothschild, Chateau Talbot, Chateau Marquis de Terme, Chateau La Tour Carnet.
Entre los Quintos Crus:
Están vinos como Chateau Cos Labory, Chateau Mouton-Baronne-Phillippe, Chateau Croizet Bages, Chateau Lynch-Bages.
La categoría formada por los Crus Classés es sin duda garantía de excelencia, desde los segundos "crus" hasta los quintos, encontramos una gran diversidad de vinos de gran calidad cuyos precios serán más bajos que los del Primer Cru.
En los tiempos modernos, vinos del "Nuevo Mundo" han incursionado en el mercado con gran éxito. Han surgido, sin duda alguna, vinos excelentes que quieren competir con estos grandes gigantes. Pero las raíces del nuevo mundo están en el viejo y no podemos menos que sentir admiración y agradecimiento a los viticultores franceses que nos han legado mucho del arte y la ciencia de elaborar vino.
Por esto, desde el Alto Medoc hasta Pessac-Leognan, desde la corpulencia de un Chateau Margaux hasta la dulzura de un vino de Sauterness, definitivamente Burdeos es el corazón de los grandes vinos.