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Miércoles 3 de diciembre
del 2008
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VIAJES

BARCELONA

Por: Ricardo Payró

Entre las capitales de la vieja Europa, Barcelona se distingue por su historia milenaria, su arquitectura vanguardista, y una vibrante vida cultural.

Considerada por muchos como el verdadero corazón de España, Barcelona marca tendencias y seduce los sentidos de aquellos que buscan vivir intensas experiencias tanto en el día como en la noche.

Un beneficio sensacional de obtener una MBA y del que nadie te platica, es la formación de un cosmopolita grupo de amigos alrededor del mundo. Esto permite que, en tus viajes, frecuentemente cuentes con hospedaje, guías y acompañantes locales en muchas ciudades del mundo. Por ejemplo, durante un breve viaje de negocios a Europa, y aprovechando la hospitalidad de la familia de un ex compañero de clases, tomé un fin de semana libre, entre citas en Londres y en Madrid, para visitar Barcelona. Barcelona es ahora una ciudad cosmopolita y con un gran estilo propio, a la vez moderna, vanguardista, bohemia, y tradicional. Además, es un destino ideal para romper la rutina dentro de un viaje de negocios al viejo continente. Hay muchísimo qué hacer y qué ver y es un lugar donde puedes pasarte el día entero en la Rambla, sentado tomando café, absorbiendo el ambiente histórico, bohemio y moderno de la ciudad y sus barrios. Para aquellos que quieren o requieren de la fiesta, además de muchos restaurantes de calidad mundial, en Barcelona abundan boites muy divertidos. A continuación comparto con ustedes mis actividades, y algunas impresiones obtenidas durante una visita de tres días a esta vibrante ciudad.

Tras un vuelo desde Londres, mi estancia inició la noche del jueves con una placentera cena de bienvenida por parte de mis anfitriones, en su casa, en las afueras de Barcelona. Dado que el viernes era un día de trabajo normal para mi amigo, inicié ese día con una visita en compañía de su esposa. Tras un corto aunque impresionante recorrido en auto por la Sierra de Collserola, que colinda la ciudad, llegamos al Tibidabo. Procedimos a tomar el legendario Tramvia Blau (tranvía azul), que nos llevó al pie del funicular, desde donde iniciamos el último tramo del trayecto hasta la cima, la plaza del Tibidabo, desde donde se puede disfrutar de una excelente vista panorámica de la ciudad. Aparte de las vistas, vale la pena visitar el Templo Expiatorio, que algunos consideran el equivalente catalán del Sacre Coeour parisino. El área cuenta también con el Parque de Atracciones y la Torre de Telecomunicaciones, además del Parc del Laberint de Horta, que es un espacio verde donde puedes pasar un rato tranquilo y agradable.

De regreso al nivel del mar, y tras hacer planes para cenar, mi amiga me dejó en el famoso Barri Gòtic, donde se conservan los restos de la antigua ciudad romana y el conjunto de edificaciones medievales. Para ambientarme con la ciudad, y como es mi costumbre cuando viajo solo, me perdí un par de horas deambulando sin un destino específico, disfrutando el entorno medieval de la zona. Eventualmente, obtuve direcciones para llegar al Museu Picasso, situado en la calle Montcada, cuya colección revela, en gran medida, la relación que el artista mantuvo con Barcelona. Picasso regaló al museo todas sus obras de juventud. Para terminar el día, invité a mis anfitriones a una buena cena en el restaurante Els Quatre Gats (Cadafalch. Montsió, 3 bis - Tel. 93 302 41 40), que ofrece comida catalana y que fué frecuentado por Picasso, que le dibujó una carta (todavía utilizada hoy) y otros artistas vanguardistas de principios de siglo. El encuentro fué de lo mejor; y merece la pena visitarlo, aunque algunos consideran que ha perdido parte de su ángel y se ha convertido en una máquina de hacer dinero.

El sábado, mi visita continuó con mis anfitriones en el Monument a Colom, donde comenzamos un paseo por el Port Vell (puerto viejo), la zona más antigua del Puerto de Barcelona. Recorriendo el terraplén a unos pasos de la playa, llegamos al Hotel Arts, la Torre Mapfre y la famosa escultura del pescado en el Port Olímpic, que cuenta, además, con más de cuarenta bares y restaurantes, que, junto a los más de 4 km de playas, lo hace una área muy atractiva para visitantes y lugareños.

Un autobús nos llevó luego a la plaza de Catalunya, centro neurálgico de la ciudad. Andando, nos aproximamos al Portal de l'Àngel, un paseo comercial que se adentra hacia el casco histórico de la ciudad. Caminando por una callejuela medieval fuimos a dar a la Catedral. Una visita obligada es su claustro gótico. Continuamos nuestra visita caminando a la plaza Sant Jaume, centro político de Catalunya, en donde se encuentran el Palau de la Generalitat, a un lado, y el edificio del Ajuntament, al otro. Continuando por la plaza del Rei, encontramos el Palau Reial Major y el Saló del Tinell. Unas calles más allá, se halla la iglesia de Santa María del Mar. La espectacularidad de este edificio se esconde en su interior, con tres excepcionales naves columnadas . De ahí estábamos a un paso de uno de mis lugares preferidos de la ciudad, el barrio de la Barcelonete, que es el tradicional barrio de marineros y pescadores, famoso por sus restaurantes de mariscos y donde se respira un ambiente familiar y de arduo trabajo. Ahí disfrutamos de una excelente comida marinera en el restaurante Can Sole 1903 (c/San Carles, 4 - 93 221 5012), fundado en 1903.

Para digerir la comida, caminamos por la calle Ferran, adornada por fantásticas farolas modernistas, llegamos a La Rambla, donde se vive un espectáculo de diversidad cultural y de arte en la calle. Este boulevard es el símbolo del dinamismo y el cosmopolitismo de la ciudad. El recorrido está salpicado con quioscos de prensa y libros que alternan con las paradas de venta de pájaros y flores. Hicimos planes para regresar al día siguiente para desayunar y disfrutar mis últimas horas en la ciudad. Aunque no tuvimos ningún percance, mis anfitriones me previnieron del robo de carteras y bolsas, desgraciadamente eventos comunes en el área.

Tras las Ramblas, recorrimos el paseo de Gràcia a pie, y en él encontramos edificios importantes y exclusivas tiendas. Lo más destacado son sus edificios modernistas, con la Casa Batlló, y más adelante, la Casa Milà, de Antoni Gaudí. Al final está el Temple Expiatori de la Sagrada Família, y como dice Alan Parsons en alguna de sus canciones, "muchos pueden tratar, pero no existe nadie que pueda llegarle a la Sagrada Familia".

Algo cansados tras las muy agradables, pero cansadas marchas forzadas del día, a la hora de cenar nos relajamos con una buena cena acompañada por cavas de la región en el Tinglado Moncho's (Moll de Gregal 5-6 - 93/221-8383), en el Port Olímpic. Si todavía te quedan pilas, allá encontrarás una buena oferta de locales nocturnos. Nosotros tomamos un taxi de regreso a casa para descansar.

Tras acompañar a mis anfitriones a misa el domingo, regresamos a las Ramblas para tomar un brunch catalán en el Mercat de la Boqueria, considerado por algunos como uno de los mejores mercados del mundo. Los estantes están apilados con todos los comestibles bajo el sol, incluyendo verduras, carnes, pescado, mariscos, latas, embutidos y demás. Te recomiendo pasar de largo las tripas y cabezas de conejo para encontrar los mariscos frescos en el centro del inmaculado mercado. El compartir tapas, vino y café en varios de los restaurantes con amigos y extraños es algo de lo más recomendable, tanto para el paladar, como para el ánimo y el bolsillo.

Tras disfrutar la mañana por las Ramblas y el puerto, antes de tomar el tren a Madrid, aprovechamos la tarde para realizar algunas compras de última hora. Barcelona tiene más de cinco kilómetros de eje comercial en un circuito llamado Shopping Line. Para seguirlo, puedes tomar el Tombbus, un servicio de transporte que recorre las principales vías de este gran centro comercial al aire libre.

Tras agradecer a mis anfitriones su calurosa hospitalidad, y en camino a la estación ferroviaria para tomar el tren a Madrid, ya planeaba mi siguiente visita a Barcelona. Algunos destinos fuera del centro de Barcelona, que no dejaré de visitar en mi próximo viaje, incluyen al Parc de la Ciutadella, Montjuïc y la Diagonal i Pedralbes.

NO OLVIDES

Museos

Fundació Miró
Parc de Montjuïc, s/n, 08038 Barcelona.
934 439 470

Gaudí Casa-Museu
Parc Güell (hacia arriba de la colina, a la derecha de la entrada principal), Barcelona.
93/219-3811

Palau de la Música Catalana
Sant Francesc de Paula 2, Barcelona, Spain.
93/268-1000

Hoteles

Hotel Avenida Palace 5 estrellas
Gran Via Corts Catalanes 605-607
Barcelona 08007
Tel: +34 93 301 9600
Fax: +34 93 318 1234

Avenida Palace 4 estrellas
Gran Via Corts Catalanes 605 a 607, Barcelona, 08007 cuartos desde €125 Euros

Restaurantes

Casa Calvet (Casp 48), localizado en la planta baja de un edificio diseñado por Gaudí siendo muy joven, y que ganó el premio como el mejor edificio del año en 1900.

Set Portes (Paseo de Isabel II), que fue una de las cafeterías de más lujo durante el siglo 19.

Caracoles, localizado en la Calle Escudellers, se especializa en justo lo que anuncia su nombre.

AEROLÍNEAS

British Airways
www.british-airways.com

Lufthansa
www.lufthansa.es

Iberia
www.iberia.com

Easyjet
www.easyjet.com



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