 Alejandro VillalónTiendaKitMBA (ITAM), Diplomado en Finanzas, Curso Ejecutivo (Managing Innovation) en Stanford.
La educación en México está orientada a crear empleados, no emprendedores: nadie te enseña a ser emprendedor, y tampoco se fomenta, por lo que al salir de la universidad te absorbe el mercado laboral".
Alejandro Villalón, Director General de TiendaKit, lo sabe de primera mano porque el canto de las sirenas lo sedujo en la forma de un trabajo en el sector bursátil, primero; como Secretario Particular de Jaime Serra Puche durante las negociaciones del TLC después; y finalmente, como Director General Adjunto de Finanzas y Administración de NAFIN. Pero, a los 36 años, y con una enorme y variada experiencia a cuestas, eran ya pocos los trabajos que lo satisfarían.
Así que, en medio de una crisis profesional y personal, decidió involucrarse con algunos amigos en un fondo de apoyo a proyectos de tecnología, uno de los cuales fue TiendaKit, un concepto que promete revolucionar el entorno de las transacciones electrónicas en pun-tos de venta de pequeñas y medianas empresas en México: a sólo 4 meses de empezar a trabajar con Santander-Serfín, TiendaKit ya tiene el 2% de las terminales de punto de venta del país. Alejandro dice orgullosamente que TiendaKit es la primera empresa no bancaria en México que procesa transacciones de crédito y débito, con su propia plataforma tecnológica y bajo estrictos controles y certificaciones. Sin embargo, observa que emprender, en México, no es sencillo; hay muy pocos apoyos al desarrollo emprendedor. Por ejemplo, no ha habido ningún tipo de incentivos fiscales o recompensas, pese a haber creado 26 empleos nuevos, lo cual en este momento, en casi cualquier industria, es inusual.
Por el otro lado, y aunque recientemente ha empezado a haber apoyos para el desarrollo emprendedor, "no hay quien financie las alas del emprendedor." A Alejandro, por cierto, lo ayudó la red de conocidos que había generado en su vida previa, sin la cual no habría tenido manera de fondear la compañía. "Para emprender, hacen falta la idea, la capacidad técnica y profesional, y sobre todo y más importante, el valor de hacerlo." Y un desarrollo emprendedor debe tener la capacidad de agregar valor: crear algo nuevo, desarrollar un sector, empujar los límites de la tecnología y ser capaz de poner en marcha proyectos creativos. Al crecer una empresa, por otra parte, hacen falta un gobierno corporativo, la planeación del crecimiento, la sistematización de los procesos, una visión clara del negocio a futuro, y la capacidad de mantener el financiamiento. "El MBA sirve para aterrizar una buena idea".
Independientemente de que el upside y las gratificaciones de emprender no tienen precio, Alejandro, como emprendedor, se ha topado con la angustia propia del proyecto, y con el abismo que existe entre la concepción y la ejecución. Está consciente de que hay que corporativizar el proyecto para darle valor, porque no es lo mismo un negocio para uno mismo que una empresa. Socialmente hablando, ver al negocio como algo para uno mismo es irresponsable: "Es necesario generar valor permanentemente; que la empresa tenga vida contigo o sin ti".
 Linda ShoreShore Consulting Group. Directora GeneralMBA UCSF
Ser emprendedor no es una aventura solitaria; no existe en el mundo de negocios de hoy, en mi opinión, alguien que haya sido exitoso por sí solo. El éxito radica en la formación y desarrollo de un equipo de talentos que sea capaz de vivir tu sueño, crear el suyo y responsabilizarse de las decisiones y de sus acciones". Como casi todos los emprendedores exitosos, Linda Shore reconoce que el éxito de su empresa está basado en la capacidad de rodearse de personas valiosas. Fueron los papás de Linda quienes fundaron Shore Consulting Group, y quienes la entrenaron y alentaron a tomar las riendas. Más tarde, junto con su marido, siguió impulsando el desarrollo de la empresa.
En su opinión, lo más difícil para un emprendedor es "estar solo para tomar las decisiones, sin un corporativo que comparta los riesgos y sin contar con recursos ilimitados para crecer rápidamente, lo que obliga a optimizar cada recurso, a ser muy creativo, a balancear riesgo y seguridad en una constante aventura".
Por otro lado, lo más gratificante en cuanto a su compañía ha sido "ver que generamos empleos, que damos valor a las empresas, que competimos con grandes firmas internacionales y que la mayoría de las veces ganamos". Linda siempre se ha considerado una mujer emprendedora, y tiene la enorme ventaja de que sus aptitudes más naturales se encuentren justamente en su área de especialización: la creatividad, la orientación a la gente, la capacidad de escuchar y de identificar las competencias de distintas personas para diferentes puestos. Esto, además de las cuestiones de estrategia y de planeación, de aprovechamiento de las oportunidades y de comprensión de la industria. "Creo que desarrollar esa sensibilidad ayuda a tomar decisiones acertadas, tanto en materia de negocios como de personas, y si tu negocio son las personas, la ecuación es una maravilla".
La situación de las mujeres es pregunta obligada para una emprendedora en México. Linda responde que, en el mundo de los negocios de hoy, los resultados son los que cuentan, sin importar si uno es hombre o mujer, y admite no haberse topado con los escollos tradicionales asociados a cuestiones de género. En su empresa el 60% de los empleados son mujeres, a todos los niveles. "El tema de la maternidad lo hemos manejado muy bien en la organización, con programas específicos, muy innovadores. A veces el escollo puede provenir de algunas mujeres que, conociendo las dificultades que implica ser profesional y madre al mismo tiempo, inhiben a otras mujeres en el desafío de hacer compatibles ambos trabajos".
En México, y a pesar de la competencia con las grandes empresas, Linda encuentra una gran capacidad para modificar rumbos, para asimilar cambios, para saber producir y para ser eficaz en ambientes ambiguos e inciertos. Como empresa, Shore Consulting Group está ligada con "el crecimiento y estabilidad del país, que va muy bien. Veo en la empresa sólidos colaboradores capaces de empujar el carro y no solamente ir arriba de él, veo una generación de jóvenes talentos con mucha fuerza, a la vez que con una gran necesidad de dirección. Hacer que estos factores se enfoquen al éxito es mi vida y así visualizo mi futuro".
 Francisco RodríguezDirector General.CongressMBA del IPADE
¿Qué hace ser emprendedor a un emprendedor? Para Francisco Rodríguez Aguirre, Presidente Ejecutivo de Congress, es "la pasión por aterrizar una idea, darle forma, verla crecer y cuidarla hasta que pueda caminar solo el bebé". Francisco empezó Congress hace cinco años, con la misión de dotar a sus clientes de herramientas prácticas para mejorar la productividad en sus empresas a través de seminarios y congresos de educación ejecutiva.
"En este negocio en particular puede haber picos muy buenos, pero los nervios llegan en los momentos de baches". Es una industria difícil, porque los eventos son riesgosos en sí mismos. Esto hace de la innovación constante una actividad crucial: cuando se logra crear un producto estrella, que no sucede a menudo, es una punta de lanza que va abriendo el camino.
"Si pudiera, habría tenido una experiencia profesional en la misma área en la que estoy concentrado ahora", dice Francisco, recordando las dificultades de los inicios. Sin embargo, había tenido experiencias profesionales útiles, tanto en Estados Unidos como en México, y así, aún soltero, decidió que era el momento de emprender. "Como emprendedor, tienes que sacrificar parte de tu ingreso, y además está el riesgo de que, a diferencia de una empresa, no tienes asegurado el dinero". Pero del lado positivo, está la satisfacción de ver al bebé ir creciendo, "saber esto no existiría si no fuera por mí".
Cuando Francisco estudió la carrera de Administración de Empresas tenía, naturalmente, muy poca experiencia laboral, y en esas circunstancias es difícil aplicar lo que se está aprendiendo. Pero ya en el MBA, pudo aprovechar cabalmente las ventajas del método de casos, gracias al cual pudo aprender en cabeza ajena; y aprovechar los puntos de vista de sus compañeros, de cuya retroalimentación se benefició al grado de haber logrado una visión integral de los negocios, incluso antes de dar el salto.
De su equipo de 23 personas, Francisco dice que todas pueden hacerlo mejor o igual que él. "Ése es el chiste, tenerles la confianza, entrenarlas, saber jalarse a gente que tenga el conocimiento." Por eso le gusta dejarlos en la mayor libertad, no meterse a decirles qué es lo que tienen que hacer.
Una gran ventaja con la que cuenta como emprendedor es su creatividad, pero también le gusta darle seguimiento a las ideas y aterrizarlas. Por eso el desarrollo de los conceptos, tanto de un negocio como de un evento, se le da naturalmente, darles forma, investigar lo que quiere el cliente, lo que busca la competencia, diferenciarse. Sin embargo, sabe que su negocio depende en buena parte de la situación de la economía, porque muchos de sus eventos son internacionales y los afectan problemas como las devaluaciones.
Y como casi todos los emprendedores, reconoce que "a nivel personal no te puedes desconectar del trabajo al llegar a la casa, porque la responsabilidad es toda tuya: es difícil ponerse el límite, cortar con la oficina, dejar de pensar en el negocio".
 Álvaro ManceraDirector General de Más FondosITAM
Cuando uno habla con Álvaro se queda con la impresión de que todo es posible; de que basta conocer suficientemente bien al mercado, trabajar duro en un plan de negocios sólido, y conseguir a la gente adecuada para lograr cambios sustanciales: cambios en la legislación, en el mercado y en la forma como se percibe a la industria. Álvaro Mancera, Director General de Más Fondos, hizo todo lo anterior en un espacio bastante corto de tiempo, y es claro que disfrutó del proceso.
Después de haber sido Director General Adjunto de la BMV, donde trabajó durante alrededor de nueve años, Álvaro se dio cuenta de que había una gran carencia de productos suficientemente rentables para que inversionistas con capitales limitados pudieran aprovechar oportunidades interesantes de ahorro e inversión. Y, cuando en 2002 se publicó la nueva Ley de Sociedades de Inversión, que introducía nuevos tipos de intermediarios financieros y la posibilidad de hacer rentable este tipo de inversiones poco cuantiosas, Álvaro decidió que había encontrado su nicho. Durante ocho meses trabajó en un plan de negocios que después vendió a dos grupos distintos, grupos con conocimiento detallado del mercado y con la capacidad de comunicar las ventajas del nuevo negocio. La selección de los socios era un asunto crucial, puesto que Más Fondos nacía como una "inversión de muy largo plazo, con una competencia bestial y márgenes reducidos, por lo que era necesario contar con un respaldo enorme".
Contra lo que está uno acostumbrado a oír en algunas industrias, y en particular cuando se habla de nuevos emprendedores, Álvaro recibió todo el apoyo que pudo necesitar de parte de la CNBV, la autoridad reguladora: al tratarse de una categoría nueva, ésta fue aprendiendo a la par que Más Fondos, sobre la marcha, y "las cosas se hicieron bien y rápido".
Una vez que hubo apalabrado a los socios, Álvaro se dedicó a buscar un equipo de trabajo que conociera bien el tema. "No había en ese momento a quién copiarle, por lo que era crucial hacerse de gente familiarizada con el sistema financiero, con la capacidad de empezar algo de cero", aclara, advirtiendo que Más Fondos cuenta, ahora, con un equipo capaz de realizar el análisis más completo y sofisticado en materia de fondos.
"El orden es fundamental: que la gente no pierda tiempo por tu culpa para irse a la casa temprano, y estar con la familia, es muy importante en la empresa." Eso le es natural, como natural fue para él preparar un plan de negocios de cuyo rumbo estratégico no se apartó. Ser analítico y objetivo es crucial para tomar decisiones: "Lo peor que puedes hacer como emprendedor es no tomar las decisiones con la cabeza bien fría". Del otro lado, entre lo que le cuesta trabajo, está admitir que tiene que delegar mucho más, y dejarle lo más especializado a la gente que sabe del asunto.
A un nuevo emprendedor, Álvaro le recomendaría "paciencia, paciencia, paciencia", tanto al planear como al madurar el negocio: analizar con mucho cuidado, encontrar una ventana de oportunidad muy clara, mantener el rumbo, actuar con la cabeza fría y evaluar con objetividad. Y, sobre todo, mantener el equilibrio, no descuidar ni el trabajo, ni la familia, ni las pasiones.
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