Posees un título de MBA otorgado por una Universidad reconocida a nivel mundial. Lo que es más, provienes de una sociedad que a menudo idolatra al empresario. Lo endiosa. El empresario encarna las virtudes, tiene las características y obtiene los resultados que quieres inscritas en tu lápida. Pues bien, te decides a convertirte en un empresario. ¡La insaciable ilusión y la búsqueda del respeto a ti mismo no conocen ninguna mejor alternativa para lograrlo! Quiere decir que debes estar preparado a "alimentarte sólo con café" - largos días de trabajo, fines de semana trabajando, y muchos años de trabajo en tu futuro. Lo sabes, pero decides hacerlo de cualquier manera.
Dale la vuelta a la hoja. Ahora estás recibiendo mis servicios de coaching. Coaching no es sobre curar enfermedades, ni sobre detectar y remediar defectos. No. Más bien, es ayudarte a hacer mejor aquello que tú haces mejor, ayudándote a desarrollarlo y a ampliarlo. Tal vez el reto que enfrentas y para el que te estoy "coacheando" es alarmantemente simple y puede causarte parálisis total. Tienes problemas en delegar responsabilidades. A pesar de todo, tu proyecto empresarial ha sido exitoso. Tan es así, que ha creado este problema que nunca habías previsto. ¡Es algo que ni aun el entrenamiento que te otorgó tu MBA había contemplado!
Como empresario has aprendido que tu misión constante es, más que nada, el generar ideas. Eso es algo de lo que se encarga la parte derecha de tu cerebro. Has identificado oportunidades en donde otros sólo han visto riesgos. Has tomado estas oportunidades en lugar de preocuparte demasiado en cómo prevenirlas. Pero también has descubierto algo sobre tí mismo como empresario. Utilizas todo tu cerebro, no sólo la parte derecha o la parte izquierda. Eres creativo (parte derecha), pero a la vez eres lógico (parte izquierda). Puedes soñar, pero también analizar. Tu visión coincide con hechos del Mercado. El ser empresario es una manera de pensar - en la jerga de nuestro tiempo: mindset.
En México existen dos tipos de empresarios: Clásicos y Corporativos. Muchos sueñan en ser los primeros, pero casi todos se convierten en los segundos.
El Empresario Clásico se para en el plato, batea y manda la pelota fuera del campo. ¿Por qué? Porque fácilmente llegó a la primera base (generación de ideas; lado derecho), avanzó con éxito a la segunda (incubación; cerebro completo), rodeó la tercera base (implementación; lado izquierdo) en su camino al plato (profesionalización; cerebro completo). Comenzó como una empresa de una sola persona, pero en el camino ha reclutado un grupo de ejecutivos corporativos. Ellos son los Empresarios Corporativos. No son los dueños, sin embargo tienen el mismo mindset que el empresario corporativo: la búsqueda de rentabilidad, productividad y profesionalismo es su evangelio. Aprendieron esto no sólo de la escuela de negocios, sino también del/la hombre/mujer, del Empresario Clásico fundador. El/Ella ha creado el entorno sin el cual no podrían sobrevivir.
Los Empresarios Clásicos son diferentes de sus contrapartidas Corporativos en varios aspectos. Los Clásicos muchas veces no sobresalieron académicamente. Pero, por otro lado, tienen excelentes habilidades sociales y de interrelación. Su mundo está repleto de amigos. Sus recursos muchas veces son limitados, muchas veces tienen orígenes humildes y la adversidad está presente o cerca de ellos. El orgullo nunca les impide ensuciarse las manos y acumular tierra debajo de la uñas durante el día de trabajo. La pasión por lo que hacen los empuja hacia adelante. El dinero es importante, pero el hacer lo que les gusta es más importante. El dinero vendrá de cualquier manera.
El Empresario Fundador ha decidido utilizar el "coaching" porque ha visto que los empresarios Corporativos no han tenido que soportar aguas tormentosas como lo ha hecho él, ni tendrán que hacerlo nunca. Peor aún, ellos son muchas veces sus hijos, quienes nunca tendrán que preocuparse sobre el DDO (Dinero De Otros) para comenzar sus proyectos de vida. Es verdad que él y ellos poseen la misma visión empresarial, pero la experiencia es diferente. Él comenzó todo. Ellos lo siguieron. El delegar sus sentimientos y sus pasiones íntimas, y el transmitir y comunicar con éxito su sagacidad empresarial se convierten en una obsesión para él. Y lograrlo no es nada fácil.
Entonces, para asegurar que su legado sobreviva, su preocupación primordial es lo que sucederá con la empresa de sus sueños y con sus años de trabajo cuando muera. Estadísticas muestran que, generalmente, un 80% de las empresas desaparece al poco tiempo de la muerte de su fundador, frecuentemente porque no se tomaron las medidas de sucesión necesarias para pasar la batuta a la próxima generación ¡antes de que la muerte se las arroje a la cara!
Titulado de un programa de MBA, ¡reflexiona! Decide por tí mismo si tienes los atributos necesarios para ser un empresario. Después decide qué tipo. ¿No puedes decidir?
¡Consigue un coach!