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Miércoles 3 de diciembre
del 2008
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Negocios

IDEAS RENTABLES

Álvaro Sancho. Profesor del Instituto de Empresa

Importar ideas de éxito de unos mercados a otros es una práctica habitual entre emprendedores. No obstante, no debemos presuponer que un producto funcionará siempre porque ya lo haya hecho en otro mercado. Es necesario que elaboremos un plan de negocio.

Importar ideas de éxito de otros países es un clásico entre los emprendedores. Cuántas veces, durante nuestras vacaciones o viajes de negocios, nos hemos preguntado ¿por qué no estará esta idea en México? Seguro que funcionaría.

Hoy en día, debido a la globalización, cada vez son más similares los gustos y preferencias de los clientes, por lo que ideas que triunfan en otros mercados tienen altas probabilidades de triunfar fuera de éstos, si se realizan los ajustes convenientes al nuevo entorno.

Si bien es cierto que el mercado es cada día más global, esto no quiere decir que todos los mercados lo sean. McDonals, por ejemplo, en su primer intento por entrar en el mercado español fracasó. ¿Por qué? Nadie lo entendía: Un producto exitoso, estandarizado y probado... parecía que simplemente había que replicarlo. Pero había dos problemas de fondo: La dieta mediterránea es las más rica y variada del mundo y, además, los establecimientos McDonalds no ofrecían cerveza.

Los malos resultados obligaron a la cadena norteamericana a cerrar sus primeros establecimientos en España, hacer un estudio de mercado y aterrizar de nuevo, años más tarde, con éxito demostrado. Hoy McDonals ofrece productos diferentes en cada país, adaptándose a los gustos y necesidades de cada mercado.

Las ideas están en la calle, a la vista de todos, por lo que cualquier persona emprendedora y observadora puede dar con ellas.

Lo primero que debe hacer un emprendedor a la hora de importar una idea es un completo plan de negocio en el que se identifiquen claramente aspectos como:

  1. ¿Cuáles son las claves del éxito de la idea en su mercado de origen, y allí donde haya sido implementada de igual forma?
  2. ¿Es exportable dicha clave de éxito?
  3. ¿Puedo hacerlo por mi cuenta o necesito apoyo de la empresa de origen? Organizaciones que basan su ventaja competitiva en tecnología, por ejemplo, algunas tintorerías, son difíciles de replicar si no se dispone de dicho avance; por lo que, en casos como éste, es recomendable una alianza.
  4. ¿Cómo es su entorno jurídico? Compararlo con el del mercado en el que se desea desarrollar el proyecto. A veces determinadas situaciones jurídicas favorecen el desarrollo de negocios que en México no podrían llevarse a cabo o viceversa. Es necesario cerciorarse de que no haya barreras de este tipo.
  5. Estudiar el mercado: Los clientes, el aprovisionamiento, la distribución, etc.
  6. Si se puede, es conveniente ‘probar' el producto en el nuevo mercado. De esta manera se puede identificar si es necesario hacer ciertos cambios para adaptarse a los gustos locales, o si sirve tal y como está.
  7. Tener en cuenta el factor tiempo. La idea está en la calle, por lo que es posible que cualquier otro emprendedor se lance a desarrollarla. Uno no debe dormirse en sus laureles.

Hay, además, una serie de errores comunes que conviene tener en cuenta para no caer en ellos. El más habitual es, sin duda, dar por hecho las cosas. Por ejemplo, puede darse por hecho que, como un producto sólo funciona en cierto país en determinada época, entonces aquí también sólo podría funcionar en esa época. Esto no es necesariamente así; dependerá del posicionamiento del artículo. Por ejemplo, el helado en Madrid no se consume durante el invierno pues se le percibe como refresco; sin embargo, en Nueva York sí se consume, pues se le considera como un postre. Este error a la inversa también es muy común: Dar por hecho que, como funciona allí, lo hará aquí, y no señores, las cosas no son tan fáciles. Es necesario dedicar tiempo a comprobar si realmente es así o es necesario hacer adaptaciones.

Importar ideas es un clásico. Primero porque es sencillo dar con la idea. Las ideas están en la calle, a la vista de todos, por lo que cualquier persona con inquietud emprendedora y actitud observadora puede dar con ellas. Segundo, porque es estimulante. Ver que algo está ya funcionando con éxito parece que reduce la aversión al riesgo. Tercero, porque se cuenta (o se puede contar), con el apoyo y la experiencia de quien lo inició, evitando así cometer muchos errores. Sólo es cuestión de observar constantemente, pues muchas de las grandes ideas de los próximos años ya están siendo explotadas en otros países.



Luis Arnal es Director de Operaciones y socio fundador de DSR. Empresa de consultoría en innovación e investigación cualitativa. www.dsr-group.com

Levitt, Theodore; Marketing Myopia; HBR, 1979

Cemex Reporte Anual, 2003

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