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Miércoles 10 de marzo
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LA BÚSQUEDA DEL HABANO PERFECTO

Por: Alejandro Payró

Cuando Cristóbal Colón desembarcó en la Isla de Santa María (ahora San Salvador, en las Bahamas) en el 1492, observó una extraña costumbre en la que los nativos exhalaban humo después de fumar tubos de hojas de tabaco enrolladas. Aun cuando Colón no tomó esta costumbre, muchos de sus tripulantes y futuros colonos adoptaron rápidamente la práctica de fumar tabaco, la cual llevaron a España primero y luego al resto de Europa. Desde entonces, la afición por el tabaco se expandió rápidamente por todo el mundo, debido a la grata sensación de relajación o excitación que produce el fumar la hoja de tabaco en sus distintas modalidades.

En la Cuba precolombina, se fumaba el tabaco enrollado en tubos gruesos que los españoles llamaron “Cigarros” (comúnmente conocidos como puros o Habanos en México), basándose en el verbo maya sikar, que definía el acto de fumar.

En la misma época, los indios norteamericanos picaban la hoja de tabaco dentro de un pequeño recipiente, lo encendían e inhalaban el humo por un pequeño tubo, razón por la cual los ingleses y franceses tomaron mayor afición por la pipa. Los mayas fumaban el tabaco en tubos delgados como parte de sus ritos religiosos, de donde nacieron los primeros cigarrillos.

Los españoles, primeros europeos en aficionarse por el tabaco y sus efectos, adoptaron primero la práctica Cubana de fumar el puro que conocemos actualmente y su explotación trajo a España más frutos que todo el oro y plata que obtuvieron del Nuevo Mundo.

Es difícil describir la sensación tan placentera que produce encender y fumar un delicioso Habano después de una buena comida y en grata compañía. En mi opinión, pocas cosas enmarcan tan bien un momento especial como un buen puro.

Mi primer contacto con ellos fue durante una sesión de póker que organicé en mi casa cuando tenía unos 15 años y uno de mis amigos sacó un puro que le había robado a su papá. Me llamó mucho la atención el evidente placer que experimentó al fumarlo (probablemente copiando la actitud del padre) y me dio curiosidad averiguar por qué alguien pagaría el precio de varias cajetillas de cigarros por un solo puro. Después agarré el vicio por el cigarro, del que pronto perdí la grata sensación inicial de rebeldía y aparente elegancia, quedando sólo el mal aliento, el desagradable olor en la ropa y la falta de aire durante mis partidos de rugby.

No fue hasta que dejé el cigarro y comencé a fumar puro en ocasiones especiales cuando realmente comprendí la grata sensación de relajamiento y bienestar que experimentó mi amigo durante aquella partida de póker. Ahora, pocos momentos especiales se me van sin acompañarlos con un buen Habano.

Como muchos placeres de la vida, la apreciación del puro es un gusto adquirido que poco a poco va mostrando lo que lo hace tan especial. Para muchas personas aficionadas, el fumar un puro les genera una conexión casi mística con el momento, con otros fumadores y con todo lo bueno de la vida. Yo supongo que de ahí deriva la pipa de la paz que fumaban los antiguos indígenas norteamericanos y la connotación religiosa de los mayas.

Afortunadamente en México, ya sea por razones de inconciencia o amplia tolerancia, el fumar puro en restaurante o reuniones es razonablemente aceptado, así que los fumadores de Habanos no tenemos que escondernos, como literalmente sucede al norte de la frontera. Adicionalmente, el embargo que aún mantienen los gringos a los productos cubanos nos permite recibir en este país una buena cantidad de los mejores Habanos y a precios razonables. Miedo me da pensar qué pasará cuando muera Fidel y los Estados Unidos acaparen toda su producción.

En los puros, como en la comida y en el vino, si el sabor y el aroma son buenos, éste es bueno, pero es claro que entre la gran cantidad de marcas existentes, incluyendo los cubanos, hay una gran diferencia en calidad, y sólo los buenos presentan los elementos de sabor, balance, construcción, etc., necesarios para una realmente grata experiencia. Los puros de mala calidad o los muy secos suelen ser desagradables, y producen un horrible sabor a tarro y nicotina.

Como escribió Zino Davidoff en su libro The Connoisseur's Book of the Cigar, “un puro es enrollado para todos los sentidos, para todos los placeres, para la nariz, el paladar, los dedos, los ojos…. El buen puro contiene la promesa de una experiencia completamente placentera.” Un requisito indispensable para un puro de alta calidad es que sea fabricado completamente a mano. Hay que tener cuidado con la selección; algunas de las marcas están hechas totalmente a mano, pero hay otras híbridas (elaboradas con máquinas y mano) y unas más fabricadas sólo con máquina. Afortunadamente, todas las cajas de Habanos fabricados a mano tienen la leyenda “totalmente a mano” en la parte inferior externa, si cumplen con esta importante característica.

El segundo gran requisito para todo buen Habano es la frescura, la cual se puede verificar presionándolo ligeramente entre el índice y el pulgar. Si está fresco, se sentirá esponjoso a la presión, mientras que si está seco, se percibirá rígido y probablemente se escucharán algunos crujidos. Los puros deben mantenerse siempre a una humedad relativa de 70 a 73% y a una temperatura de 21 grados centígrados.

Otros elementos a evaluar de un buen Habano son su construcción, el tiro y la manera en que se va consumiendo. Para evaluar esto sólo hay que ver que se vea bien (sin rupturas, con el pie y la cabeza bien formados, etc.) El tiro y la forma de quemar son factores que sólo se pueden evaluar con el puro encendido. Idealmente, el tiro debe de ser tal que el fumador pueda inhalar una buena cantidad de humo con la resistencia justa, mientras que el Habano debe de quemarse de manera uniforme y sin necesidad de ser reencendido.

Para el recién iniciado en su apreciación, es recomendable comenzar fumando unos suaves y de buena calidad, como los Romeo y Julieta, Hoyo de Monterrey, H. Hupmann, Ramón Allones, etc., y de vitolas (término que define su forma y tamaño) más pequeñas, como los Mareva, Petite Corona, Petite Robusto, etc.

El proceso normal para la mayoría de los fumadores es ir buscando más cuerpo, sabor y tamaño, una vez que el paladar comienza a apreciar los sabores sublimes del puro y el cuerpo se acostumbra a las pequeñas cargas de nicotina que contienen los tabacos (mucho menor las de un cigarrillo normal).

Los accesorios del buen fumador

En mi humilde opinión, uno de los elementos más atractivos de la afición por el puro (y de toda afición en general) es que existe una gran cantidad de artículos y accesorios relacionados con el arte de fumar. Algunos son esenciales para todo fumador, como el cortador, los cerillos y el humidor (caja o recipiente, idealmente de cedro rojo, donde se guardan a la humedad y temperatura adecuadas), mientras que otros son un poco más sofisticados, como el estuche de piel, el cenicero, el encendedor especial, etc. Como la manera de vestir, estos accesorios son una forma de expresión personal, así que sólo lo mejor es suficientemente bueno. Para los estuches de piel no hay más que los Davidoff, el encendedor de moda es un S.T. Dupont X-Tend, el cortador es una guillotina Eloi o una bala Avo, el humidor debe ser de cedro español o caoba, chapeado elegantemente.

Las marcas de accesorios más apreciadas por el buen fumador son Davidoff, Dunhill, Cartier, S.T. Dupont, entre otras. Afortunadamente, también hay otras marcas de buena calidad y a precios más razonables, como los Xikar, Avo, Griffins, etc.

¡¿SÓlo existen los Habanos...?!

Es irrefutable que las condiciones climatológicas y las características de la tierra en algunas regiones de Cuba son ideales para la producción del tabaco. Adicionalmente, esta región cuenta con una tradición de más de 500 años produciendo el mejor tabaco y los mejores puros del mundo. Por esto, muchos conocedores afirman que no hay punto de comparación entre un buen Habano y cualquier otro puro del mundo (www.cigars-review.org contiene una de las mejores guías al mundo del puro Habano).

Después de probar un gran número de Habanos y puros no cubanos, soy de la misma opinión; sin embargo, hoy en día existen algunos puros no cubanos que compiten de cerca con los mejores Habanos, y que suelen ser de un precio mucho más atractivo. También hay que entender que Habanos S.A., compañía cubana que produce toda la línea de Habanos, es manejada por el estado, lo cual se traduce en calidad variable y en que el tabaco no sea fermentado el tiempo necesario, en muchos casos.

EsotÉrica del Habano

Para el fumador de Habanos que busca el puro perfecto y la consistencia, una vez encontrado, cada caja de Habanos cuenta con dos elementos que ayudan a encontrar puros casi idénticos. En la parte inferior de cada caja se puede ver una clave que indica la fábrica donde se enrollaron, el mes y año de su fabricación. Cuba cuenta con alrededor de 17 diferentes fábricas de puro, y cada una puede producir varias marcas y líneas. Dar seguimiento a estos elementos ayuda el fumador a conseguir puros de similar calidad y sabor, una vez que encuentra alguno que le gusta especialmente. Como en el vino, las cosechas de tabaco son afectadas por factores climáticos, así que la producción de algunas regiones, en ciertos años, es de mayor o menor calidad. También la fábrica de producción es un indicador de la calidad ya que los mejores torcedores (personal que enrolla los puros a mano) se dedican a los puros de mayor calidad y precio.

Para el fumador de puros no cubanos, los elementos de selección son el país de origen de cada uno de los elementos de tabaco, y el hecho de si el wraper es cosechado a la sobra o al sol. También importa el tiempo que el tabaco es fermentado antes de enrollar el puro.

Club MBA te recomienda:

  • COHIBA Siglo VI Reconocido como el mejor Habano en producción continua, el Siglo VI es el ideal para ocasiones muy especiales.
  • PARTAGAs Serie D. No 4 Uno de los robustos más apreciados por los conocedores, a un precio muy razonable, es la opción perfecta para cerrar con broche de oro una gran comida o cena.
  • BOLIVAR Petite Corona Para muchos el mejor entre las vitolas pequeñas, este puro compensa con sabor su pequeño tamaño. Ideal para ocasiones en las que no se tiene mucho tiempo, pero se busca complejidad y balance.


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