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Miércoles 3 de diciembre
del 2008
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Perfiles

José F. Tapia

Director General DSR
MBA Chicago University

Luis Arnal

Fundador, D. Operativo
Master Planeación Chicago ITT

Se necesita ser necio para fundar una empresa con poco dinero, un producto que pocos conocen, en un mercado poco desarrollado y con el objetivo de ser líderes. Sin embargo, Luis Arnal y José Tapia, con DSR, han probado que su proceso de investigación e innovación, mezcla de ciencias sociales, ingeniería y consultoría de negocios, es capaz de generar un impacto real en sus clientes por que el consumidor es el que manda.

Luis y José dirigen esta consultora, cuyo principal diferenciador es su capacidad de detectar necesidades no satisfechas en el mercado y de transformar ese conocimiento en nuevas ideas, productos o soluciones. Ayudan a las empresas a crear una cultura de innovación centrada en el usuario final. Para hacer esto hay que estar muy cerca del consumidor final y ser muy observador. Bajo estrictas políticas de confidencialidad y trabajando muy cerca de sus clientes —por lo general grandes corporativos— DSR ha crecido con éxito en mercados furiosamente competitivos, como lo son Brasil, México, Portugal, España y los Estados Unidos.

Sin embargo, uno de sus grandes retos ha sido tener gente de primer nivel. Para empezar un negocio exitoso, se necesitan dinero, una buena idea y un equipo adecuado. Los primeros dos son relativamente fáciles de conseguir; el tercero no sólo es el factor decisivo, sino que es donde reside la ventaja competitiva. Hay cualidades que puede tener una u otra persona: el conocimiento, la experiencia, la visión o la creatividad. Pero es difícil encontrar a alguien con todas ellas, por lo que es necesario buscar individuos que se complementen. El resultado es la capacidad de formar un equipo multidisciplinario que pueda generar insights y, a partir de ello, producir una idea nueva, útil y coherente con las necesidades de los clientes.

Tanto Luis como José han tenido experiencias internacionales. ¿Por qué regresar a México? Luis considera que las experiencias vividas en lugares como Europa o Estados Unidos dan crecimiento y sensibilidad global pero, al mismo tiempo, ayudan a valorar las raíces. Respecto a los retos profesionales, opina que el optimismo es clave. Tener la confianza de que todo va a salir lo mejor posible es parte de la solución, porque el optimismo es lo que hace crecer a la gente y a las empresas. Los retos más grandes son los que uno mismo se impone, y si se enfrentan con una actitud positiva, se reduce el riesgo de que algo salga mal: "cada quien llena su propio vaso".

Jerónimo Gerard

CFO de Telefónica Móvil
MBA Stanford

Lo primero que sorprende al hablar con Jerónimo Gerard es su gran claridad, la seguridad con la que ha tomado sus decisiones, la intensidad, ávida de retos y de experiencias, que resume en una frase: "lo que hay que hacer es, básicamente, estar convencido de lo que está uno haciendo. Si es así, lo vas a hacer bien".

La trayectoria de Jerónimo ha sido variada: del gobierno en México a la banca de inversión en Nueva York, del postgrado en Stanford al Fondo para América latina en Miami. Una carrera en flujo ascendente, que ahora lo trae de regreso a México como Director de Finanzas y Control de Gestión de Telefónica Móvil.

Para Jerónimo, el mundo es cada vez más global y, al interactuar con otras culturas, la gente más capaz es la que sobrevive: "si tienes una experiencia más global, te permite tomar mejores decisiones y actuar porque lo has vivido o lo han hecho mejor en otros lados." Esto es cierto también porque el networking que da haber trabajado o estudiado en el exterior abre muchas puertas para hacer bien las cosas.

De alguien que ha tenido, y tiene, la oportunidad de trabajar en cualquier lugar del mundo, es extraordinario oír que está aquí porque quiere, porque "hay mucho por hacer en México" y habrá inestabilidad; pero es la que crea las oportunidades. "Siendo mexicano, donde más valor puedo aportar es en mi país.Creo que le debo mucho a México y por eso tengo los conocimientos que traigo. Claro, si se presentara una oportunidad interesante en el extranjero, para mi carrera, la tomaría para seguir aprendiendo y generar valor para, más adelante, regresar a aportarlo a mi país".

Respecto al MBA, Jerónimo lo ve como una cultura para prepararse a asumir una posición gerencial, porque, lo que al final vale, es la parte operativa."En muchas cosas que tú como banquero o consultor las ves fáciles de hacer, la implementación es lo que cuenta. "A final de cuentas, lo más importante es tener muy clara la carrera que se quiere seguir: uno no puede terminar el MBA pensando que va a ser un director general de inmediato. El balance entre la vida profesional y la personal es de lo más difícil de lograr, pero Jerónimo está convencido de que quien no logra ese balance no es un buen ejecutivo: "si no tienes un balance en tu salud, en tu vida familiar y en tu trabajo, al final del día no estás bien contigo mismo y acabas explotando o tienes una carrera muy corta. "Él ha logrado tener la capacidad de manejar muchos temas a la vez: los personales, los familiares, los de negocios. "Se trata de ser muy ordenado.Hay que tomar decisiones y vivir con ellas".

Ivonne Monteagudo

Directora General de División Nutricional Mead Johnson
MBA ITAM

Preparación, entrenamiento continuo, metas muy claras "y una capacidad admirable de cumplirlas. La presidenta de la Asociación Mexicana de Mujeres Ejecutivas (AMME) es una de esas mujeres que sabe lo que quiere y que tiene las herramientas para conseguirlo. Como Directora General de la División Nutricional " Mead Johnson en Bristol Myers-Squibb de México, Ivonne Monteagudo ha demostrado que la capacidad es independiente del género.

Desde luego, ella también ha escogido trabajar para empresas que apoyan la diversidad de género —Procter Gamble, Bristol-Myers Squibb— y que reconocen, aprovechan y aprecian las diferencias en estilos de liderazgo e inteligencia emocional que aportan las mujeres. Al respecto, Ivonne aconseja que las mujeres ejecutivas investiguen las acciones de las empresas donde piensen trabajar. Por ejemplo, es importante averiguar cuántas mujeres en la empresa ocupan puestos a nivel Directivo, como una muestra de la eficacia de sus acciones de apoyo a la diversidad de género.

En puestos ejecutivos, uno se va a equivocar. Ése no es el problema: lo difícil es no sólo aprender de esos errores, sino asegurarse de implementar los sistemas que impidan que vuelvan a ocurrir. Para Ivonne, despedir personas es de lo más difícil que tiene que hacer en su puesto. Es inevitable. Pero está comprometida con que el proceso de evaluación de la persona, que podría llevar a su despido, esté documentado y sea supervisado por ella misma y por Recursos Humanos. Esto, después de "una ocasión donde estuve de acuerdo con despedir a una persona sin haberme asegurado que la situación había sido manejada adecuadamente por su jefe, y después resultó que no debió haber sido despedida".

Cultivar mentores a lo largo de la carrera es muy importante para el éxito de cualquier persona, pero en investigaciones se ha demostrado que es crítico para las mujeres. En mi caso, tuve un gran mentor, quien me ayudó a tomar decisiones de carrera difíciles. Para Ivonne, también es crucial el mantenimiento de una fuerte red de contactos, a lo que las mujeres en general no le dan suficiente importancia. De ahí que su participación en la AMME sea para ella tan gratificante, porque "ha sido un excelente foro para contactar con ejecutivas de quienes he aprendido mucho y con quienes puedo compartir mis experiencias tanto profesionales como personales".

Fernando Lelo de Larrea

CFO de UmbralCapital
MBA Stanford

"¿Qué es lo que más importancia tiene para ti?" Ésa fue la lección más poderosa que Fernando aprendió en Stanford, donde estudió su MBA: desde entonces, esa pregunta ha sido la guía constante de sus decisiones, tanto profesionales como personales. Durante la maestría, lo llevó a escoger las materias que lo empujaran hasta el límite; no las que le dieran más prestigio. De alguna manera, ese cuestionamiento ya había estado implícito en su decisión de estudiar un MBA, a pesar de ser economista y de que la mayoría de sus compañeros de trabajo en Protego (donde trabajó durante dos años), eran doctores en economía.

¿Cómo puedo hacer esto parte de lo que quiero? Es una pregunta que se deriva de la de Stanford, y que lo llevó a buscar un trabajo que conjugara sus tres grandes intereses, a la salida de la maestría: private equity, financiamiento de proyectos y un reto Empresarial.

En su trabajo como CFO y administrador de UmbralCapital, Fernando tiene los mismos retos que si fuera empresario, lo cual le ha dado una experiencia muy valiosa y le ha permitido usar las herramientas que aprendió en el MBA. Además, en Stanford había decidido que le apasionaba el private equity, después de su trabajo de verano, y UmbralCapital, que apenas iniciaba cuando él volvió a México, conjugaba esos dos retos con el financiamiento de proyectos, en el que ya tenía experiencia.

Pero Fernando también se da tiempo para ser maestro en el ITAM, su alma mater, y para participar en la Fundación Educa México, con el convencimiento de que hay que contribuir con el país. Eso de contribuir con México suena bien; pero en el caso de Fernando se trata de más que retórica, porque pudo haber escogido quedarse a trabajar en Estados Unidos, y tomó la decisión de regresar, como ha tomado otras, por el reto del trabajo mismo, desde luego; pero también por el reto de trabajar por un país donde las cosas no siempre son fáciles.

Un hombre de treinta años, apasionado por su trabajo y deseoso de triunfar, podría pasarse cien horas a la semana en la oficina. Pero "¿qué es lo más importante?" lo que lleva a ponerle límites a sus compromisos y al tiempo que le dedica a cada cosa.

Ser integral significa para Fernando vivir al tope en muchas dimensiones: la profesional, la académica, la del voluntariado, la de los pasatiempos y, sobre todo, la de la familia. Es su forma de no perderse de nada y, de asegurar que su trabajo se limite a la jornada laboral y sus fines de semana, a su familia y al veleo. Porque uno sólo puede dar el 100% en el trabajo si respeta al 100% su descanso. Es la única forma de que las rutinas sean sostenibles. Y es, como todo, cuestión de decidir qué importancia tiene para uno.

José Luis Riera

Director de Finanzas grupo Iusacell
MBA IPADE

José Luis es preciso. Sus respuestas son exactas, sin rodeos. Sus opiniones, convencidas. Para él, el secreto del éxito es saber disfrutar con humildad los logros, sean grandes o pequeños, sin confiarse ni conformarse. Ante el fracaso, hay que seguir intentando, una y otra vez, con confianza en uno mismo, con pasión y entrega, sin quitar la vista del objetivo buscado. Éstos son los mejores antídotos contra la frustración. Sin embargo, José Luis no tiene tiempo para frustrarse en su trabajo: el mercado de la telefonía actual es apasionante, altamente competido y con un enorme potencial de crecimiento.

El director de Finanzas de Grupo Iusacell estudió su MBA en México, y opina que muchas de las universidades mexicanas no sólo compiten exitosamente con las extranjeras, sino que las superan en muchos sentidos. Aunque hay una idea preconcebida y muy extendida de que las personas que regresan al país con maestrías de universidades extranjeras son mejores, nada hay más falso que eso. Sobre todo porque, considera, un 10% del éxito se puede atribuir a los conocimientos; pero el 90% tiene que ver con la persona y con su actitud ante la vida, ante el trabajo, ante sus amigos, ante su entorno y en el equilibrio de estos factores en su vida. Este equilibrio, admite, a veces se le escapa, pero no deja de hacer esfuerzos todos los días para poder pasar más tiempo con su familia y sus amigos.

José Luis no ha tenido la tentación de vivir fuera de México, aunque oportunidades no le faltarían para hacer carrera en el exterior: "Estoy convencido de que México es un país lleno de retos y oportunidades. Necesita niños, jóvenes y adultos con el corazón bien puesto en su país, con un firme deseo de contribuir en su desarrollo y construir un México mejor".

En cuanto a su estilo de liderazgo, José Luis opina que el secreto es poder discernir qué estilo usar y con quién. Sin embargo, un común denominador es la capacidad de transmitir pasión, entrega y compromiso, para generar en la gente un deseo insaciable de superación. Aquí el sentido del humor es imprescindible. Hay saber cuándo ser maestros, pero hay que estar consciente de que la mayoría de las veces a uno le toca ser alumno.

Muy poca gente logra terminar un maratón sin haber pasado por un largo y arduo proceso de entrenamiento. Para José Luis, así es la vida profesional, como la de un atleta que se prepara para las olimpiadas; y está llena de pruebas y retos diarios. Por eso, sólo siendo perseverantes y disciplinados como los atletas se puede llegar. Y será difícil y cansado, pero José Luis es de las personas que saben disfrutar su trabajo: "disfruto de los retos, de los éxitos y de los fracasos, disfruto de mis compañeros y de mis competidores, de poder pensar, construir, debatir una idea, de gozar y de enojarme en mi trabajo".



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