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Domingo 5 de febrero
del 2012
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Management

¿Deberías ser un Coach Ejecutivo?

Por: John Smith

Ahora que el coaching cobra mayor importancia, muchos se preguntan si ellos pudieran ser coaches. La respuesta es "quizás", porque ser un buen coach es una actividad absorbente que requiere de una gran dedicación. Los que la ven como una chamba fácil, no van a durar mucho tiempo.

Si tienes una experiencia de vida que demuestre tu compromiso con la so-ciedad, pudieras calificar. No significa que debes necesariamente ser un trabajador social, un profesor, o un Director de Recursos Humanos. Sí representa que te debes sentir comprometido con la gente, que te importe, no por obligación, sino porque tú eres así.

Me viene a la mente el Presidente de una importante corporación multinacional en México, quien está por jubilarse. Durante toda su trayectoria profesional ha mostrado siempre una preocupación por todos sus empleados, sin excepcion. Le voy a sugerir que ahora se haga coach.

El primer atributo indispensable para llegar a ser un coach, es ser un buen comunicador. Los coaches, antes de nada, deben ser buenos para escuchar, y sus respuestas deben ser igualmente buenas. Escuchar con sensibilidad y, a la vez, expresarlo, reflejando con precisión lo que le han dicho es clave en un buen coacheo. Por eso algunos se refieren a la práctica del coaching como "compañero que habla".

Si tienes ganas de liberarte del peso de las engorrosas políticas y procedimientos gerenciales que sabes muchas veces inhiben el crecimiento personal y profesional, puedes llegar a ser un valioso coach para grupos corporativos. Sólo necesitas el entrenamiento.

Supongamos que estás llegando a la edad del retiro, o de hecho ya no trabajas, has manejado una compañía familiar durante años, o has sido un empleado dentro de algún conglomerado familiar, experiencia que te ha dado una percepción muy aguda de los retos especiales de una organización familiar. Con todo ese conocimiento, junto con las buenas disciplinas del coaching, podrías jugar un papel vital, ayudando a compañías familiares a sobrevivir más allá de la tercera generación, que es cuando el 80% fracasa.

El coaching es una actividad maravillosa para los que quieren extraer cosas maravillosas de sus coachees. Así que, si no logras controlar tu tendencia hacia lo didáctico o lo dictatorial, no pienses en hacerte coach. El coaching se trata de abrir posibilidades - cuando el coachee las quiere abrir, pero no encuentra la manera de hacerlo. El coaching despierta, no impone.

Una simple comunicación con tus subordinados. Lo haces, pero parece que no lo estás haciendo bien, porque el contacto está mal. Sólo tienes que ver los resultados para darte cuenta de eso. Estás bloqueado, se te acabaron las ideas. Lo que es más, entiendes que no es culpa del subordinado que no entiende, en realidad eres tú quien no se comunica eficazmente. Tienes el cerebro sediento de ideas. Estás desespe-rado. El coaching puede ayudarte a hacer fluir esa creatividad tan bloqueada. Y no solamente eso, sino que te impulsará a llegar a ideas grandiosas.

Si eres un perdedor y esperas que el coaching te ofrezca un refugio del fracaso de tu vida profesional, no lo hagas. Si, al contrario, has probado tanto las mieles de la victoria como lo amargo de la decepción y hasta la derrota en el transcurso de tu vida - exitosa por lo general - eres de la materia prima de la cual se puede formar un coach bueno y valioso. Sólo hacen falta los estudios adecuados.

El coaching requiere de entrenamiento, estudio continuo, disciplina y experiencia. Ten cuidado, por lo tanto, de aquellas supuestas instituciones que expiden diplomas no reconocidos por la ICF (International Coaching Federation), la actual autoridad máxima mundial en la materia. Proliferan los charlatanes. No te permitas ser uno de ellos. Nosotros, los coaches, queremos y necesitamos recibir: respeto, un compromiso serio, una capacidad legítima de ingresos y el prestigio que se deriva de una buena preparación profesional en una institución prestigiada que ofrece certificación reconocida. No aceptes menos.

El alcance del coaching es tan amplio como la vida misma. Yo, personalmente, me especializo en el coacheo de ejecutivos corporativos, muchos de ellos en transición. Eso me gusta, porque los buenos ejecutivos mejoran la buena administración corporativa. Y ésta mejora la creación de riqueza. ¡Y eso sí es un noble objetivo!



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